BIOGRAFÍA Y OBRAS DE ESQUILO


Esquilo, dramaturgo griego, fue predecesor de Sófocles y Eurípides y es considerado como el creador de la tragedia griega. Nació en Eleusis, Ática, lugar en donde se celebraban los misterios de Eleusis. Nació en una familia noble y rica de terratenientes.

Luchó en las guerras contra los Persas. Su obra Los persas y Los siete contra Tebas, hablan de sus experiencias de guerra. En su obra Los Suplicantes hace referenca acerca del poder del pueblo y la representación del Ereópago, tribunal encargado de los juicios a los homicidas.

En su obra Las Euménides, se apoya la reforma de Efialtes, transferencia de poderes políticos del Aerópago al Consejo de los quinientos.

Fue acusado de rebelar los misterios de Eleusis, por dicha razón fue juzgado y luego absuelto.

En Las Mujeres de Etna, habla de la ciudad de Etna, fundada por el tirano Hierón. Puso en escena Los Persas. Luego representó la Orestíada, volvió a Sicilia, y murió en Gela, entre 456 adC y 455adC. Poco antes de su muerte, el oráculo vaticinó que moriría aplastado por una casa, por lo cual decidió ubicarse en las afueras de la ciudad. Sin embargo, murió a causa de un golpe con la caparazón de una tortuga, misma que fue soltada desde el aire por un quebrantahuesos.

Escribió 82 piezas. Fue considerado el mejor dramaturgo de su época y solo fue vencido y aventajado por Sófocles.

Posterior a su muerte, sus obras fueron presentadas en el agón, junto con obras de dramaturgos vivos. Esto se consideraba un honor, ya que era prohibido representar obras de autores ya fallecidos.

De toda su obra sólo se conservan siete piezas, seis de ellas premiadas, y sustanciosos fragmentos de otras tantas.

Pese a la importancia de su obra, en su epitafio, Esquilo no fue recordado como poeta o dramaturgo, sino por su valor en la batalla de Maratón.

El interés central de los dramas de Esquilo se halla, principalmente, en la situación y en su desarrollo, más que en los personajes. El personaje que ha sido más trabajado por el autor es Clitemnestra en la Orestíada.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

Esquilo era muy dado a condensar sus obras en trilogías ligadas, que trataban sobre algún tema en particular, aunque cada parte conservaba su sentido completo y podían ser perfectamente representadas por separado. Los primeros tres dramas de una secuencia de cuatro dramatizaban episodios consecutivos del mismo mito y el drama satírico que seguía contenía una historia relacionada con los mismos. En los concursos dramáticos se representaban tres tragedias además de un drama satírico, con el que se relajaba la tensión del público. Tras su época, la trilogía ligada quedó como una opción ocasional, mientras que muchísimas puestas en escena consistían en cuatro dramas independientes.

Los persas (472 adC), Los siete contra tebas y Las suplicantes son dramas de dos actores ya que fue Esquilo el que introdujo el segundo actor en escena, disminuyendo la intervención de los coros, y haciendo posible el diálogo y la acción dramática. Los diálogos principales son fundamentalmente entre personajes y coro con una gran variedad de esquemas estructurales y un ritmo de acción más bien lento. Éste es uno de los rasgos principales del arcaísmo del teatro de Esquilo.

En la Orestíada (Agamenón, Las coéforas, y Las euménides), Esquilo dispone de skene, de ekkylkema, de mechane y de un tercer actor, como vemos en la escena del Agamenón en la que aparecen en un agón Agamenón y Clitemnestra, estando presente, en silencio, Casandra.

El interés central de los dramas de Esquilo se halla, principalmente, en la situación y en su desarrollo, más que en los personajes. El personaje que ha sido más trabajado por el autor es Clitemnestra en la Orestíada.

Los coros esquileos casi siempre gozan de una personalidad fuerte y peculiar, sus palabras, junto a la música y la danza, contribuyen a llamar la atención sobre los profundos temas del teatro de Esquilo, determinando el tono de todo el drama. Los coros esquileos tienen, a menudo, una importancia sustancial sobre la acción. Las Danaides y las Erinias son, de hecho, las principales protagonistas de sus dramas.

El estilo lírico de Esquilo es claro pero con una fuerte tendencia a lo arcaico y con rasgos hómericos. Sobresalen, al presentar modelos de lenguaje y de imágenes, metáforas, símiles, campos semánticos determinados, elaborándolos hasta los detalles más mínimos y manteniéndolos a lo largo de todo el drama o de la trilogía.

Otra característica peculiar, es el decoro trágico, el protagonista tiene que expresarse como lo que es, por ejemplo, en el caso de Agamenón, éste debe hablar como lo haría un héroe trágico.

También es audaz, y está dotado de una gran imaginación a la hora de aprovechar los aspectos visuales de sus dramas.

El sufrimiento humano es el tema principal en el teatro esquileo, un sufrimiento que lleva al personaje al conocimiento y que no está reñido con una fuerte creencia en la justicia final de los dioses. En su producción el sufrimiento humano tiene siempre causa directa o indirecta en una acción malvada o insensata que conduce a la desgracia de los protagonistas pero que puede haber sido heredada por los mismos. Es fundamental, a este respecto, la fuerza del genos, de la herencia de la culpa y de los lazos de sangre, que provoca que las faltas de los antepasados sean heredadas por los protagonistas míticos actuales como ocurre con el enfrentamiento entre Atreo y Tiestes que empaña las existencias de Agamenón, Egisto y, más tarde, de Orestes. Por lo tanto, en ocasiones, se trata de víctimas indirectas que, a veces, incurren ellas mismas en una culpa mayor o menor, pero de las que muchas son completamente inocentes.

Un elemento clave en el teatro esquileo es la sustitución, en la escena final, de la persuasión en lugar del empleo de la violencia; como vemos en la Orestíada.

Casi siempre, los dioses, son severos e implacables y los mortales se encuentran prisioneros, sin esperanza, pese a que puedan elegir cómo afrontar su propio destino. En sus últimas producciones, sobresale un concepto diferente de la divinidad, como ocurre en la Orestíada donde los dioses del Agamenón y de Coéforos se convierten en Euménides, en responsables y afectuosos protectores de los mortales que lo merecen.

Esquilo está muy interesado en la vida comunitaria de la polis y todas sus obras conservadas tienen aspectos visiblemente políticos. Parece ser un gran opositor de la democracia (en las suplicantes la decisión del rey se demora por culpa de la consulta popular, lo que supone un gran riesgo para la supervivencia de su pueblo), un mundo cuyos elementos aparecen por primera vez en Las suplicantes.

En todos los dramas de Esquilo aparece el contraste entre el individuo potente y dedicado a sus intereses, así como al control del estado, y cuyos actos, frecuentemente irresponsables, amenazan con arruinarlo, y la comunidad, que debería tener el control de sí misma y cuyas acciones colectivas aseguran la salvación general.

OBRAS PRINCIPALES

Los persas, Los site contra Tebas, Los Suplicantes, Orestíada, que comprende: Agamenón, Las Coéforas, Las Euménides, Prometeo Encadenado.

1 comentario:

ana dijo...

te quiero chino mi lover for ever

 
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