LOS FANTOCHES: CARLOS SOLÓRZANO


ARGUMENTO 
 
Seis fantoches viven en un mundo donde no se cuestionan nada. Viven día a dia ejecutando los mismos roles de siempre. Los personajes son: un viejito cuya obsesión es estar contando papeles de varios colores; el artista quien con sus sueños construye un mundo en su interior tejiendo ilusiones y creyendo que modifica la vida; un joven quien despierta cada mañana con el único objetivo de trabajar. El cabezón, filósofo y pensador quien se cuestiona los hechos de la vida; Judas, el hombre que calla y permanece de espaldas a todos y por último, la mujer que ama, que es sensual; cuyo mayor anhelo es conquistar, ser conquistada y prolongarse a sí misma en la procreación. Dos personajes más hacen que la obra cobre sentido: la niña, quien se lleva caprichosamente a cualquiera de ellos para desintegrarlos, y el viejo, el que manda a la niña y a quien ella obedece sumisa y felizmente. Cada fantoche tiene en el pecho un cohete explosivo.

Los fantoches comienzan a despertar de su letargo, cuando ven que “la niña” se lleva a dos de sus compañeros de una manera arbitraria y los desintegra. Ante la nada, su conciencia de la muerte se hace evidente y la obra se hace más interesante con los cuestionamientos que surgen de cada uno de los personajes. Sus parlamentos están impregnados de fuerza y dramatismo.

COMENTARIOS PERSONALES:

Carlos Solórzano escribió los Fantoches en 1958, una época marcada por la corriente filosófica del existencialismo que destaca la libertad, la temporalidad de la vida y la existencia del hombre en el mundo, sin profundizar en su esencia más profunda. El existencialismo sostiene que el ser humano piensa, actúa, se relaciona consigo mismo, con sus contradicciones y angustias. La carencia de libertad, es la falsedad de la misma existencia.

Dentro de este contexto filosófico, la obra viene a ser un cuestionamiento hacia la vida y la muerte: para qué estamos en el mundo, hacia adónde vamos, cuál es la razón de la existencia misma. El sentido y el sin sentido de la vida.

Allá afuera hay un Dios (“el viejo que hace los muñecos”), quien nos construyó a saber con qué propósito, y quien tiene a “la niña” (la muerte) como aliada e hija para que arbitrariamente nos lleve a cualquiera de los habitantes del mundo en el que vivimos.  El Dios de la obra, es un dios que no tiene oídos, que no habla, que no escucha, que no tiene compasión. No sirve de nada pedir, llorar, razonar, porque de todas maneras, la niña, la muerte, inexorablemente se asomará en el momento menos esperado, y nos llevará a cualquiera, sin importar edad, ocupación, buenas o malas acciones.

En términos junguianos, cada personaje puede obedecer a un arquetipo: "el viejo sabio" (el viejito), "el mago" (el artista)", "la muerte" (la niña, hija del viejo que hace los muñecos), "la madre" (la mujer)", "la niña" (la mujer)", "Dios" (el viejo que hace los muñecos), "la sombra" (Judas). "La persona" son todos los personajes, ya que en términos junguianos, la palabra, obviamente, está relacionada con el término persona y personalidad y proviene del latín que significa máscara. Por tanto, la persona es la máscara que nos ponemos antes de salir al mundo externo. Aunque se inicia siendo un arquetipo, con el tiempo vamos asumiéndola, llegando a ser la parte de nosotros más distantes del inconsciente colectivo. En su mejor presentación, constituye la “buena impresión” que todos queremos brindar al satisfacer los roles que la sociedad nos exige. Pero, en su peor cara, puede confundirse incluso por nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza. Algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser.  Viéndolo desde esta faceta, cada labor que cada quien ejecuta día con día, podría significar una máscara, un papel que la sociedad le dictó, un rol elaborado de una mentira inconciente o una vocación por escogencia, como la del artista.

También puede representarse psicológicamente al trabajólico en el el joven que trabaja, el obsesivo compulsivo con el viejo que vive para contar sus papeles (los que simbólicamente también podrían ser el dinero del avaro), la histérica en la mujer que ama, que es atractiva y que seduce con sus encantos.  El cabezón es el típico hombre racional que no entiende de emociones, sino de razones.  El artista es el que construye sueños, el que vive inmerso en un mundo mágico, producto de su obra creativa. Judas es el sociópata que engaña, que traiciona, que no conoce de reglas ni moral. 

La obra me hace pensar que en medio de la ignorancia, el hombre pareciera ser  más feliz.  En el momento en que despierta, tal y como lo describe la Biblia, en el afán de curiosidad que describe a  Adán y Eva en el paraíso, la insatisfacción se desprende de la duda y los cuestionamientos hacen que el ser humano deje de ser un niño inocente y pase a ser el adulto conciente, pero infeliz ante la incertidumbre de sus propias vacilaciones.  Solamente encontrando dentro de sí mismo un motivo lo suficientemente fuerte para vivir, el hombre puede llegar a vivir con plenitud y satisfacción.  Pero en la obra no se llega a esta respuesta, sino deja al lector a solas con sus propias inquietudes para que las resuelva por sì mismo. 

La obra es una oportunidad para que quien la lea pueda preguntarse  las cuestiones básicas de la existencia. ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Hacia adónde vamos? ¿De dónde y a qué venimos? ¿Hay un Dios que todo lo rige? ¿Para qué nos ha hecho "a su imagen y semejanza" si a la hora de la verdad crucial existen tantas diferencias? ¿O es una cuestión inventada por el hombre? ¿Cuál es el sentido de la existencia?

No existen respuestas, sólo cuestionamientos.  Lo que la sociedad nos enseña desde que somos niños no es necesariamente "la verdad".  Por eso mismo, la obra de Solórzano es tan inquietante.  Hace pensar, reflexionar, reformular preguntas para que cada quien  libremente, opte por escoger su propio camino.

Foto: Montaje de la obra en el Teatro Nacional Miguel Angel Asturias, Guatemala, marzo 2010.
Dirección de Guillermo Ramírez Valenzuela, director de la Compañía Nacional de Teatro.

BIOGRAFÍA DE CARLOS SOLÓRZANO


Carlos Solórzano (San Marcos, Guatemala, 1919) es dramaturgo, crítico teatral y promotor del teatro latinoamericano. Bisnieto de Justo Rufino Barrios, primer presidente liberal de Guatemala, creció en la hacienda cafetalera de su padre. Fue ahí donde tuvo un primer acercamiento con las historias antiguas narradas por su nana indígena y compartió sus primeros juegos con los hijos de los peones de la hacienda. Ya desde entonces mostró un interés en las ceremonias litúrgicas, mismas que más adelante reproduciría en sus textos dramáticos.

Al terminar su bachillerato, ingresó a una universidad alemana, misma que tuvo que abandonar al declararse la Segunda Guerra Mundial. Así, Solórzano llegó a México a los 17 años, se matriculó en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, para cumplir con el deseo familiar; pero al mismo tiempo estudió letras hispánicas, por vocación personal, en la misma universidad.

Como arquitecto únicamente construyó la casa que habita actualmente: tras titularse de ambas carreras, eligió las letras como profesión, hizo un doctorado y se dedicó a la docencia. En 1946, se mudó a París, becado por la Fundación Guggenheim, para estudiar teatro. Al no haber una carrera de teatro como tal, optó por estudiar materias prácticas en el Conservatorio y aspectos teóricos en La Sorbona. En este periodo escribió Doña Beatriz la sin ventura, una obra histórica sobre la infortunada esposa de Pedro de Alvarado, después de la muerte del conquistador.

En 1951 regresó a México, donde se le encomendó realizar un proyecto para producir teatro profesional para los universitarios. Solórzano retomó los principios de la compañía de Julio Bracho y, entre 1952 y 1960, llamó a los mejores profesionales del teatro para formar el Teatro Universitario. Se contó con directores como Alejandro Jodorowsky, Max Aub y Salvador Novo; y se dieron a conocer autores de la talla de Christopher Fry, Albert Camus, Eugene Ionesco, León Felipe y Michel de Ghelderore.

Al finalizar esa gestión, Solórzano se dedicó a la crítica teatral y a la docencia. En este tiempo realizó una importante labor en la difusión del teatro latinoamericano.

En 1982 obtuvo su naturalización como ciudadano mexicano; en 1985 fue nombrado Maestro Emérito de la Facultad de Filosofía y Letras, y en 1989 se le otorgó el Premio Universidad Nacional, así como el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, de Guatemala.

Carlos Solórzano, quien cumplió 92 años el pasado 1º de mayo, coordinó la Antología del teatro hispanoamericano contemporáneo (1964); y es autor de las obra de teatro Espejo de novelas (1946); Doña Beatriz, la sin ventura (1954); El hechicero (1954); Las manos de Dios (1957); El crucificado (1957); Los fantoches (1959); Tres actos (1959); Los falsos demonios (1963, convertida en novela en 1966); Cruce de vías (1969); y El zapato (1971). También escribió la novela Las celdas (1971) y los libros de ensayo Del sentimiento plástico en la obra de Unamuno (1944); Unamuno y el existencialismo (1946); Teatro latinoamericano del siglo XX (1961); El teatro de la posguerra en México (1964); Teatro guatemalteco contemporáneo (1964); Testimonios teatrales de México (1973).
 
Fuente: http://www.arts-history.mx/

FLECHAS DEL ÁNGEL DEL OLVIDO: JOSÉ SANCHÍS SINISTERRA




ARGUMENTO

Marga, Verónica, Margarita, Clelia, son un mismo personaje.  Aparentemente, esta mujer se ha quedado amnésica.  Cuatro personajes que supuestamente la conocen, llegan al hospital a visitarla y cada uno le habla de su propia historia en relación a ella, tratando de que recuerde.  Todos parecen querer ayudarla.  Erasmo es el único que no la conoce y que llega por hacerle un favor a la supuesta abuela de Margarita. Todos los personajes quieren quedarse con ella, pero como todo es tan confuso, Erasmo es el que logra llevársela del hospital y finalmente, deciden quedarse ellos dos juntos para transitar por la vida.

COMENTARIOS PERSONALES 

Esta obra es bastante compleja y al final deja con muchos interrogantes.  No sé si el autor quiso que cada lector le diera su propia interpretación y dejar la obra abierta a las respuestas de cada quien, o si tuvo un propósito definido.  

Creí en un momento dado, que el personaje sufría de múltiples personalidades, pero avanzando en la obra, me dí cuenta que la lectura se contradecía con mi idea.  Los referentes de cada uno de los supuestos amigos o familiares son totalmente diferentes, incluso cada uno la llama por diferente nombre y cada caso es único y particular.  Dadas las circunstancias, se hace imposible interpretar que ella hubiera estado al mismo tiempo en muchos de los lugares que los personajes mencionan.

Efrén,  (el marido del prostíbulo) Dora, (la lesbiana) Selma, (su hermana) son difíciles de definir con tan poca participación.  Erasmo es el personaje más simple.  Incluso su falta de memoria le confiere una característica, aunque sea en menor grado, parecida a la del personaje, que según él, es Margarita.  Es un hombre de campo que no tiene educación, sin embargo, su lenguaje es apropiado para un hombre de la ciudad.

La participación de la enfermera le confiere a la obra un ambiente que también sugiere mayores interrogantes. Sin ella, la obra no tendría el mismo misterio.  Ella sale como un personaje que sabe, por tanto, le da a la trama ese algo misterioso que sólo se deja entrever.  La obra en general es misteriosa, enigmática, dejando al lector con la curiosidad o de volver a leerla con el fin de sacar mayores conclusiones, o dejarlo con dudas y cuestionamientos. 

Sin embargo,en mi afán de dejar clara la interpretación de la obra, no pude obviar buscar lo que el mismo Sanchís Sinesterra quiso decirnos con ella.  Aquí mismo dejo un resumen de lo que expuso:

En este inquietante embrión del futuro que, para abreviar, llamamos presente -nuestro presente-, el "mal de la juventud" ha cambiado de signo. Ya no deriva de las turbulencias provocadas por el deseo y su represión, que Ferdinand Bruckner diagnosticó, en la obra del mismo título, allá por los años 20 del siglo pasado.

No. Las generaciones que despiertan a la vida, al mundo, en los convulsos albores del siglo XXI están amenazadas por otra enfermedad, por un taimado mal que afecta fundamentalmente a la memoria y que provoca en muchos jóvenes una grave carencia identitaria, febrilmenta colmada por frágiles mimetismos, por fugaces pertenencias tribales, por un ávido consumo de "marcas".

José Sanchis Sinisterra

BIOGRAFÍA DE JOSÉ SANCHÍS SINISTERRA


José Sanchis Sinisterra (Valencia, 28 de junio de 1940) dramaturgo y director teatral español, es uno de los autores más premiados y representados del teatro español contemporáneo y un gran renovador de escena española. Sanchis Sinisterra es también conocido por su labor docente y pedagógica en el campo teatral. Vinculado al estudio y a la enseñanza de la literatura, ha reivindicado siempre la doble naturaleza –literaria y escénica–, del texto dramático. Además de sus obras, en su faceta de investigador y divulgador, Sanchis Sinisterra ha escrito numerosos artículos sobre teatro y participado en diversos coloquios y congresos dedicados al arte dramático. Aunque en España la forma más frecuente de su apellido es aguda (Sanchís) en sus publicaciones y espectáculos siempre aparece con pronunciación llana (Sanchis).

 BIOGRAFÍA   

En 1957 comienza a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia y ese mismo año es nombrado director de la sección del Teatro Español Universitario (TEU) en su Facultad. Al año siguiente ya es director del TEU en el Distrito Universitario de Valencia. En 1959 comienza a colaborar en la revista Claustro y tras romper con el TEU crea el Grupo de Estudios Dramáticos. En 1960 funda el Aula de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de Valencia y en 1961 el Seminario de Teatro actuando como codirector de ambas entidades. En 1963 Sanchis Sinisterra pone en marcha la Asociación Independiente de Teatros Experimentales.

En 1967 obtiene una cátedra en un instituto de enseñanzas medias en Teruel y abandona la Universidad de Valencia. En 1971 es trasladado a un instituto de Sabadell y ese mismo año es nombrado profesor titular del Instituto del Teatro de Barcelona.

En 1976 participa en el primer Festival Grec de Barcelona como director de una de las compañías de la Asamblea de Actores y Directores de Barcelona.

En 1977 funda y dirige, junto a Magüi Mira, Víctor Martínez y Fernando Sarrais, Teatro Fronterizo, un colectivo de autores, directores y actores reunidos en torno a la experimentación teatral. Sanchis Sinisterra inicia con Teatro Fronterizo un importante trabajo de investigación teatral.

Entre 1981 y 1984 dirige la Asociación Cultural Escena Alternativa que él mismo había contribuido a crear. Al partir de 1984 es profesor de Teoría e Historia de la Representación Teatral en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 1989 pone en marcha la Sala Beckett en Barcelona, un espacio para la investigación y experimentación escénicas donde Sanchis imparte cursos para actores y autores.

Sanchis Sinisterra fue el Director Escénico del Festival Iberoamericano de Cádiz de 1993.
En 1997 abandona la Sala Beckett y se traslada a Madrid.
Tiene una hija con Magüi Mira, llamada Clara Sanchís.

Obra

La obra de Sanchis Sinisterra siempre presenta una dinámica entre la tradición y las líneas dramáticas contemporáneas. La experimentación y la investigación son constantes. Esta investigación comprende, entre otros aspectos:
  • las fronteras de la teatralidad (lo intertextual, la implicación del espectador en la ficcionalidad, la metateatralidad, el cuestionamiento de la fábula y del personaje tradicional, lo no dicho, lo enigmático, etc.);
  • el despojamiento de los elementos constitutivos de la teatralidad tradicional y
  • la modificación de los mecanismos perceptivos del espectador.
A partir de los años 1980 Sanchis Sinisterra cruza con frecuencia las fronteras entre los géneros narrativo y teatral creando dramaturgias a partir de obras de autores del siglo XX como James Joyce, Julio Cortázar y Franz Kafka; pero también a partir de autores del Siglo de Oro español.

Sanchis Sinisterra defiende la necesidad de acercar el teatro a otras artes o a la ciencia y participa de la defensa de lo que este autor denomina una teatralidad menor: un tipo de teatro muy distinto al espectacular y comercial.


Algunas de las obras más relevantes de Sanchis Sinisterra son ¡Ay, Carmela!, Ñaque, o de piojos y actores,
A continuación se relacionan las obras escritas por Sanchis Sinisterra. Si no se indica lo contrario, la fecha es la de su estreno.

  • Tú, no importa quién (escrita en 1962).
  • La Edad Media va a empezar (1977).
  • La leyenda de Gilgamesh (1978).
  • Historias de tiempos revueltos (1979).
  • La noche de Molly Bloom (1979). Dramaturgia del último capítulo del Ulises de James Joyce.
  • Ñaque o de piojos y actores (1980).
  • El gran teatro natural de Oklahoma (1982).
  • Informe sobre ciegos (1982).
  • Moby Dick (1983).
  • Bajo el signo de cancer (1983).
  • El retablo de Eldorado (1985).
  • Crímenes y locuras del traidor Lope de Aguirre (1986).
  • ¡Ay, Carmela! (1987). Conocida sobre todo por la versión cinematográfica dirigida por Carlos Saura.
  • Los figurantes (1988).
  • Pervertimento y otros gestos para nada (1988). Conjunto de 15 textos que experimentan con los diferentes elementos de la teatralidad.
  • Bartleby el escribiente (1989). Basado en el relato del mismo nombre de Herman Melville.
  • Los figurantes (1989).
  • Perdida en los Apalaches (1990).
  • Mísero Próspero (1992). Pieza radiofónica.
  • Bienvenidas (1993).
  • Dos tristes tigres (1993)
  • El cerco de Leningrado (1994).
  • Claroscuros (1994).
  • Marsal, Marsal (1995).
  • Ñaque o de piojos y actores (segunda versión) (1999). (escrita en 1996 para el festival de Monterrey).
  • El lector por horas (1999).
  • Valeria y los pájaros (2000). (publicada en 1995).
  • El canto de la rana (????) (escrita entre 1983-1987 y publicada en 1995).
  • Naufragios de Álvar Núñez (????) (publicada en 1992).
  • Lope de Aguirre, traidor (????). Nueve monólogos publicados en 1992.
  • Carta de La Maga al bebé Rocamadour (????) (publicada en 1996). Dramaturgia sobre algunos capítulos de la novela Rayuela de Julio Cortázar.
  • Terror y miseria en el primer franquismo (1979), una colección de piezas breves.
Algunas de estas obras han sido editadas por la Editorial Cátedra, en su colección Letras Hispánicas, junto con textos de estudio que son una buena referencia para conocer a José Sanchis Sinisterra.

Premios y reconocimientos [editar]

EL ZOO DE CRISTAL: TENNESSEE WILLIAMS


ARGUMENTO:

El zoo de cristal retrata la vida de los Wingfield, una familia sureña: la madre, Amanda, obsesionada con salir de la pobreza y sacar adelante a su hija; la hija, Laura, una joven cuya leve discapacidad la ha transformado en un ser patológicamente inseguro, volcada exclusivamente al cuidado de sus figurillas de cristal; el hijo, Tom, joven ambicioso que se debate entre el deber de cuidar a su familia y el deseo de salir al mundo. El último personaje es Jim, un candidato de convencional buena apariencia, que representa todo lo que la familia ha deseado. A su vez, impacta la figura del padre ausente, que está en boca de los personajes y cuya fotografía se destaca en momentos clave, gracias a las indicaciones expresas del autor para con la iluminación. También la música aparece muy pautada.

El argumento gira alrededor de la obsesión de Amanda por encontrar un candidato para su hija Laura. El relato aparece en la boca de Tom, quien es el vínculo directo de la familia Wingfield con los espectadores. A través de sus palabras el público conoce los pormenores y los entretelones de estos personajes, exponentes de la búsqueda frustrada del sueño americano.

COMENTARIOS PERSONALES:

Una obra que se basa en aspectos de la vida cotidiana.  Nos habla de la fragilidad humana, de la desesperación de una familia sumida en depresión, pobreza y tristeza, como muchísimas familias actuales que sufren de las mismas carencias.

La madre (Amanda), no es capaz de enfrentar su vida presente, ya que vive aferrada a sueños pasados y como no logró tales sueños, quiere vivirlos a través de sus hijos.  La hija, incapaz de complacerla por sus mismos límites de personalidad, somatiza su conducta escondiéndose y escudándose de la vida a través de animalitos de cristal que colecciona ávidamente.  Su vida la define por esta actividad. Es todo lo que tiene. Vive en un mundo mágico, aislada de su propia realidad.  Los de afuera, los del mundo, la aterran. Laura es una espectadora de la vida.

El hijo tampoco cumple con los deseos de la madre. Tiene otros sueños para sí y tiene el carácter suficiente para enfrentársele y hacer su vida como quiere.

Esta obra es la típica conducta de las madres que quieren sacrificar a sus hijos para que llenen sus propias carencias.  No los tratan como a seres humanos con sus propias necesidades, sino como objetos para que llenen las propias y el resultado como siempre, es la rebeldía, la somatización y actos defensivos que sirven para lidiar con la neurosis de la madre.

Los personajes son personas sencillas, comunes, que actúan de acuerdo a los que les ha tocado vivir.  Cada uno con su problemática y actuando de acuerdo a su personalidad, mecanismos defensivos y fantasías. Indaga y profundiza en las entrañas de una familia para hablarnos con ironía de la fragilidad humana, de ambiciones y frustraciones, de amor y desesperación. 

 
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