1/26/2010

EL ZOO DE CRISTAL: TENNESSEE WILLIAMS

ARGUMENTO:

El zoo de cristal retrata la vida de los Wingfield, una familia sureña: la madre, Amanda, obsesionada con salir de la pobreza y sacar adelante a su hija; la hija, Laura, una joven cuya leve discapacidad la ha transformado en un ser patológicamente inseguro, volcada exclusivamente al cuidado de sus figurillas de cristal; el hijo, Tom, joven ambicioso que se debate entre el deber de cuidar a su familia y el deseo de salir al mundo. El último personaje es Jim, un candidato de convencional buena apariencia, que representa todo lo que la familia ha deseado. A su vez, impacta la figura del padre ausente, que está en boca de los personajes y cuya fotografía se destaca en momentos clave, gracias a las indicaciones expresas del autor para con la iluminación. También la música aparece muy pautada.




El argumento gira alrededor de la obsesión de Amanda por encontrar un candidato para su hija Laura. El relato aparece en la boca de Tom, quien es el vínculo directo de la familia Wingfield con los espectadores. A través de sus palabras el público conoce los pormenores y los entretelones de estos personajes, exponentes de la búsqueda frustrada del sueño americano.

COMENTARIOS PERSONALES:

Una obra que se basa en aspectos de la vida cotidiana.  Nos habla de la fragilidad humana, de la desesperación de una familia sumida en depresión, pobreza y tristeza, como muchísimas familias actuales que sufren de las mismas carencias.

La madre (Amanda), no es capaz de enfrentar su vida presente, ya que vive aferrada a sueños pasados y como no logró tales sueños, quiere vivirlos a través de sus hijos.  La hija, incapaz de complacerla por sus mismos límites de personalidad, somatiza su conducta escondiéndose y escudándose de la vida a través de animalitos de cristal que colecciona ávidamente.  Su vida la define por esta actividad. Es todo lo que tiene. Vive en un mundo mágico, aislada de su propia realidad.  Los de afuera, los del mundo, la aterran. Laura es una espectadora de la vida.

El hijo tampoco cumple con los deseos de la madre. Tiene otros sueños para sí y tiene el carácter suficiente para enfrentársele y hacer su vida como quiere.

Esta obra es la típica conducta de las madres que quieren sacrificar a sus hijos para que llenen sus propias carencias.  No los tratan como a seres humanos con sus propias necesidades, sino como objetos para que llenen las propias y el resultado como siempre, es la rebeldía, la somatización y actos defensivos que sirven para lidiar con la neurosis de la madre.

Los personajes son personas sencillas, comunes, que actúan de acuerdo a los que les ha tocado vivir.  Cada uno con su problemática y actuando de acuerdo a su personalidad, mecanismos defensivos y fantasías. Indaga y profundiza en las entrañas de una familia para hablarnos con ironía de la fragilidad humana, de ambiciones y frustraciones, de amor y desesperación.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vi esta obra, además de leerla recientemente, en una película hace más de 30 años, y lo que más me impresonó en aquella época fue la ruptura de las figuritas de cristal.... Luego al leerla más tarde, comrpendí otras cosas que en esa oportunidad se me pasó por alto.
Luceta

Liliana dijo...

Laura es vìctima de lo que en psicoanálisis se llama "el estrago materno", madres que las devoran.
Al no haber un padre presente, el poder de la madre es total. Tom no puede con esa madre todopoderosa, y se va.
Pero sabe que Laura , salvo que el Destino le tenga algo de piedad, sucumbirà en esa casa, y en su vida.