4/11/2010

LOS FANTOCHES: CARLOS SOLÓRZANO


ARGUMENTO 
 
Seis fantoches viven en un mundo donde no se cuestionan nada. Viven día a dia ejecutando los mismos roles de siempre. Los personajes son: un viejito cuya obsesión es estar contando papeles de varios colores; el artista quien con sus sueños construye un mundo en su interior tejiendo ilusiones y creyendo que modifica la vida; un joven quien despierta cada mañana con el único objetivo de trabajar. El cabezón, filósofo y pensador quien se cuestiona los hechos de la vida; Judas, el hombre que calla y permanece de espaldas a todos y por último, la mujer que ama, que es sensual; cuyo mayor anhelo es conquistar, ser conquistada y prolongarse a sí misma en la procreación. Dos personajes más hacen que la obra cobre sentido: la niña, quien se lleva caprichosamente a cualquiera de ellos para desintegrarlos, y el viejo, el que manda a la niña y a quien ella obedece sumisa y felizmente. Cada fantoche tiene en el pecho un cohete explosivo.




Los fantoches comienzan a despertar de su letargo, cuando ven que “la niña” se lleva a dos de sus compañeros de una manera arbitraria y los desintegra. Ante la nada, su conciencia de la muerte se hace evidente y la obra se hace más interesante con los cuestionamientos que surgen de cada uno de los personajes. Sus parlamentos están impregnados de fuerza y dramatismo.

COMENTARIOS PERSONALES:

Carlos Solórzano escribió los Fantoches en 1958, una época marcada por la corriente filosófica del existencialismo que destaca la libertad, la temporalidad de la vida y la existencia del hombre en el mundo, sin profundizar en su esencia más profunda. El existencialismo sostiene que el ser humano piensa, actúa, se relaciona consigo mismo, con sus contradicciones y angustias. La carencia de libertad, es la falsedad de la misma existencia.

Dentro de este contexto filosófico, la obra viene a ser un cuestionamiento hacia la vida y la muerte: para qué estamos en el mundo, hacia adónde vamos, cuál es la razón de la existencia misma. El sentido y el sin sentido de la vida.

Allá afuera hay un Dios (“el viejo que hace los muñecos”), quien nos construyó a saber con qué propósito, y quien tiene a “la niña” (la muerte) como aliada e hija para que arbitrariamente nos lleve a cualquiera de los habitantes del mundo en el que vivimos.  El Dios de la obra, es un dios que no tiene oídos, que no habla, que no escucha, que no tiene compasión. No sirve de nada pedir, llorar, razonar, porque de todas maneras, la niña, la muerte, inexorablemente se asomará en el momento menos esperado, y nos llevará a cualquiera, sin importar edad, ocupación, buenas o malas acciones.

En términos junguianos, cada personaje puede obedecer a un arquetipo: "el viejo sabio" (el viejito), "el mago" (el artista)", "la muerte" (la niña, hija del viejo que hace los muñecos), "la madre" (la mujer)", "la niña" (la mujer)", "Dios" (el viejo que hace los muñecos), "la sombra" (Judas). "La persona" son todos los personajes, ya que en términos junguianos, la palabra, obviamente, está relacionada con el término persona y personalidad y proviene del latín que significa máscara. Por tanto, la persona es la máscara que nos ponemos antes de salir al mundo externo. Aunque se inicia siendo un arquetipo, con el tiempo vamos asumiéndola, llegando a ser la parte de nosotros más distantes del inconsciente colectivo. En su mejor presentación, constituye la “buena impresión” que todos queremos brindar al satisfacer los roles que la sociedad nos exige. Pero, en su peor cara, puede confundirse incluso por nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza. Algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser.  Viéndolo desde esta faceta, cada labor que cada quien ejecuta día con día, podría significar una máscara, un papel que la sociedad le dictó, un rol elaborado de una mentira inconciente o una vocación por escogencia, como la del artista.

También puede representarse psicológicamente al trabajólico en el el joven que trabaja, el obsesivo compulsivo con el viejo que vive para contar sus papeles (los que simbólicamente también podrían ser el dinero del avaro), la histérica en la mujer que ama, que es atractiva y que seduce con sus encantos.  El cabezón es el típico hombre racional que no entiende de emociones, sino de razones.  El artista es el que construye sueños, el que vive inmerso en un mundo mágico, producto de su obra creativa. Judas es el sociópata que engaña, que traiciona, que no conoce de reglas ni moral. 

La obra me hace pensar que en medio de la ignorancia, el hombre pareciera ser  más feliz.  En el momento en que despierta, tal y como lo describe la Biblia, en el afán de curiosidad que describe a  Adán y Eva en el paraíso, la insatisfacción se desprende de la duda y los cuestionamientos hacen que el ser humano deje de ser un niño inocente y pase a ser el adulto conciente, pero infeliz ante la incertidumbre de sus propias vacilaciones.  Solamente encontrando dentro de sí mismo un motivo lo suficientemente fuerte para vivir, el hombre puede llegar a vivir con plenitud y satisfacción.  Pero en la obra no se llega a esta respuesta, sino deja al lector a solas con sus propias inquietudes para que las resuelva por sì mismo. 

La obra es una oportunidad para que quien la lea pueda preguntarse  las cuestiones básicas de la existencia. ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Hacia adónde vamos? ¿De dónde y a qué venimos? ¿Hay un Dios que todo lo rige? ¿Para qué nos ha hecho "a su imagen y semejanza" si a la hora de la verdad crucial existen tantas diferencias? ¿O es una cuestión inventada por el hombre? ¿Cuál es el sentido de la existencia?

No existen respuestas, sólo cuestionamientos.  Lo que la sociedad nos enseña desde que somos niños no es necesariamente "la verdad".  Por eso mismo, la obra de Solórzano es tan inquietante.  Hace pensar, reflexionar, reformular preguntas para que cada quien  libremente, opte por escoger su propio camino.

Foto: Montaje de la obra en el Teatro Nacional Miguel Angel Asturias, Guatemala, marzo 2010.
Dirección de Guillermo Ramírez Valenzuela, director de la Compañía Nacional de Teatro.

2 comentarios:

ZezinhoMota dijo...

Gostei muito desta leitura porque me deu conhecimentos muito interessantes.

Visitar-te é sempre muito gratificante!

Uma semana muito feliz.

Saludos por te conhecer mesmo que pela Net...

Besos do ZezinhoMota

A Poesia do Zezinho II http://zezinhomota1.blogspot.com

JJ dijo...

Quisiera preguntarte por qué has elegido el seudónimo de Santy. Gracias, JJ