1/30/2008

CALÍGULA, ALBERT CAMUS

María Renée Batlle



ANÁLISIS DE CALÍGULA


La obra de teatro Calígula, escrita por Albert Camus, se basa en la vida del emperador romano y de ahí parte su historia. El tema es el de este personaje, quien se vuelve loco a partir de la muerte de su hermana con quien tenía relaciones incestuosas. Al principio desaparece unos días. Sus leales compañeros temen por él ya que suponen que la pérdida de Drusila le está dando un sufrimiento mortal. Cuando Calígula retorna de “su retiro” viene totalmente cambiado. Ha adoptado una nueva lógica para su vida, quizá para amortiguar el enorme dolor de la pérdida de su amada. El cambio que manifiesta es totalmente extremo: era un muchacho inocente, dócil y bueno y se ha convertido en un tirano. Adopta una lógica incomprensible y trata de conseguir los imposibles. El poder comienza a utilizarlo sin límite alguno, lo que según él lo convierte en un hombre libre, más capacitado que los propios dioses. Manda a matar a quien se le antoja, le roba en sus narices las mujeres a sus amigos, les quita a los ricos sus herencias para dárselos al estado, etc. Su actitud comienza a disgustar a la gente a sumo grado y comienzan los patricios a urdir su plan de venganza y muerte, a manos de Quereas, su líder.


No es sino hasta sus cuatro años de reinado que se dan las condiciones propicias para que estos lleven a cabo su plan tan elaborado. El fin de la obra es cuando están apuñalando a Calígula y en medio de sus estertores este aun logra decir “¡Todavía estoy vivo!”

Me pareció una obra de gran ingenio y pensamiento profundo y filosófico. Hay muchos diálogos donde predomina la lógica y la filosofía existencialista llevada a su última expresión. El absurdo es parte de toda la obra. Es tan cruda, que ofende. El personaje de Calígula es muy fuerte. En él basa Camus su obra para darle sentido a su tesis.

En sus inicios, al personaje de Calígula lo narran como a un muchacho bueno, dócil e inocente. Pareciera que la muerte de su hermana Drusila dispara la locura y la antítesis de su comportamiento pasado. Se convierte en un hombre insensible, cruel, pero con una lógica muy puntual, aunque absurda. En su desesperación y no encontrando consuelo en nada, trata de conquistar lo imposible, como la luna. “No soporto este mundo. No me gusta tal como es. Por lo tanto, necesito la luna, o la felicidad, o la inmortalidad”. Piensa que el poder llevado a su última expresión es la libertad total y de ahí que él cree que comportándose con tiranía puede ser tan indiferente al sufrimiento humano, como los dioses. “El poder brinda una oportunidad a lo imposible. A partir de hoy y en lo sucesivo, mi libertad dejará de tener límites”.

La obra completa trata del sufrimiento humano en su más absurda y total expresión. La mayoría de parlamentos están llenos de acotaciones sobre el vacío de la vida, su futilidad y la sin razón. Según la obra, no hay nadie que escape a su destino y para eso no hay privilegios. El no sentir NADA también simbólicamente expresa la vacuidad de la vida. No sentir es el sinónimo de para qué sentir si de todas formas el sufrimiento continuará “los hombres lloran porque las cosas no son como deberían ser” (Calígula).

El sufrimiento de Calígula se vé desesperado en las frases que dice: “Creía como todo el mundo, que era una enfermedad del alma. Me duele la piel, el pecho, los miembros. Tengo la cabeza vacía y el estómago revuelto. ¡Qué duro y amargo es hacerse hombre!” Estas frases de enorme pesar indican que una persona cínica, insensible y malvada tienes sus raíces en el propio sufrimiento. Personalmente creo que una persona feliz es la que da lo mejor de sí mismo. “Cuando tenga la luna en mis manos, talvez yo mismo me transforme”. O bien en palabras de Cesonia “la felicidad es generosa. No vive de destruir”.

Trata de cambiar el orden del mundo establecido para probarse a sí mismo que él es invencible y que cualquiera que tenga su osadía, puede convertirse en un dios. De tal manera vé a los dioses como una prolongación humana, pero malvada.

La desesperación de los personajes también se ve reflejada en las palabras de Quereas quien dice “lo que me resulta insoportable es ver desvanecerse el sentido de esta vida, ver desaparecer nuestra razón de existir. No se puede vivir sin una razón” Y es que Calígula puso en la obra el mundo al revés. Los esclavos llegaron a ser sus convidados y los patricios, sus esclavos, exigiéndoles que aprendieran rápidamente a servirle la mesa y los oficios de menor escala.

En medio del absurdo me han gustado algunas frases que son sátiras a las sociedades actuales. Por ejemplo cuando Calígula dice “gobernar y robar son una misma cosa. Esto es del dominio público” o bien “Se necesitan veinte para convertir a un senador en un trabajador”.

Se necesita mucha penetración de pensamiento para afirmar que el miedo es una de las emociones más paralizantes y que puede ser más fuerte aun que cualquier otra virtud. Se sabe que el miedo es una defensa fisiológica y psicólogica de huída o pelea, por lo que es superior a otras emociones de menor cuantificación. “El miedo lo anula todo” nos dice Calígula refiriéndose a sus servidores. Los tenía totalmente en sus manos y su poder es tan grande, que ellos no saben cómo defenderse.

Su cinismo llega a tal punto que piensa que sólo puede ser libre a expensas de los demás (cuando es totalmente lo contrario. La libertad sabemos que es interna) “Siempre se es libre a expensas de otro. Resulta una lata, pero es normal”.

Calígula llega a pavonearse como un dios. Hace una representación “sagrada” (según él) donde Cesonia su amante va repitiendo una oración dirigida a él… y todos le siguen como borregos. Dice: “He comprendido que la única manera de igualarse a los dioses es ser tan cruel como ellos”.

La lógica sostenida por Calígula y uno de sus servidores es lo que llaman “pseudología fantástica” pues va siguiendo muy bien las características de la lógica, sin embargo, no es real, sólo aparente. Pero de esta lógica absurda que se vale Camus en Calígula para desarrollar su obra, es la que le imprime genialidad.

Me parece interesante la parte donde Calígula le pregunta a Quereas si dos hombres pueden hablar con la sinceridad en la mano, prescindiendo de los prejuicios y de los intereses particulares. Y la respuesta que da en “Pongámonos pues, las máscaras. Utilicemos nuestras mentiras. Hablémonos como en los combates, cubiertos totalmente hasta la empuñadura de la espada” ¿No es así pero en mucho menor grado como todos en la sociedad nos comportamos? Son las famosas máscaras que tratan los psicólogos y humanistas de hacernos ver que están de más, y que sólo son artificios de los que nos valemos los humanos para no SER nosotros mismos. Y ya no nos reconocemos entre esas máscaras y lo que realmente somos.

Quereas dice “Tengo ganas de vivir y de ser feliz. Ninguna de estas dos cosas es posible si se lleva el absurdo a sus útlimas consecuencias”. Y responde Calígula “ Y para esto necesitas creer en una idea superior” ¿No es también lo que nos pasa a todos? Buscamos algo que nos haga sentir que nuestra vida valga la pena. Ese algo puede ser Dios, el amor, los hijos, un bien común, la libertad, la lucha idealizada de una idea, etc…

Sabiduría de las palabras de Helicón: “Eso me ha permitido contemplaros a vosotros los virtuosos. Y he visto que tenéis un aspecto repulsivo y un olor triste, el olor insulso de los que no han sufrido ni se han arriesgado nunca” Creo también que las personas que han llevado una vida cómoda son las que más prejuicios tienen, las que más juzgan y no pueden ponerse en el talón de los demás. Quizá su misma comodidad les hace creer que su gran virtud es no haber hecho aquello mismo que juzgan como pecado en otros. Cuando realmente no saben cómo se habrían comportado ellos mismos en esas mismas circunstancias.

Calígula termina sus días en un terrible vacío. Sus palabras son fuertes y denotan el vacío y su sufrimiento cuando dice “Nada hay, ni este mundo ni en el otro, hecho a mi medida”. Cuando los enemigos lo están descuartizando con sus espadas, casi muribundo aun logra decir ¡”pero todavía estoy vivo!” Morirá, pero diciendo la última palabra, con energía, con valentía, tal y como absurdamente había vivido su vida: muerto en vida y vivo pero con la muerte en su corazón y en su alma.

7 comentarios:

jordicine dijo...

Soy muy cinéfilo, pero poco 'teatrero'. Lo qu sí sé (no he visto la obra) es que la crítica está muy bien escrita. Yo hoy he vuelto a publicar. No puedo parar!!! Me encanta escribir. Un beso.

Anónimo dijo...

Muy buen logro

Luceta

Envasado En Formol dijo...

indudablemente aciertas en estas acotaciones sobre la obra, sin duda alguna el personaje de Calígula es el fiel reflejo de lo denominado en Camus como el absurdo o diria yo el despertar del absurdo, hasta podriamos hacer un paralelo con un "Orestes" Sartreano.
felicidades

Anónimo dijo...

Vi la obra. Me parece densa en sus diálogos. Un guión soberbio, para escucharlo o leerlo despacio. Cayo al enfrentarse a la muerte de la amada, se encuentra el absurdo y de ahí arranca su dolor y de alguna forma su locura, aunque siempre con lógica interpelando la crueldad del destino, de los dioses. El narrador censura a Cayo en un mundo cultural donde no cabe la transgresión incestuosa. Aunque el tono no es moral, está en el horizonte trágico de la obra.
Buena representación.

Chano dijo...

Calígula en su loca clarividencia nos abre los ojos sobre las miserias humanas y divinas, pero la moraleja final es que sin esas miserias como dice Quereas, es imposible vivir. Coincido totalmente con el análisis de la obra, pero estoy totalmente seguro que María después del punto final se dijo: Camus, mamón, ni aunque llenara 100 páginas lograría explicar todas las sensaciones que me han asaltado durante la lectura. Se recomienda leerlo en voz alta. felicidades.

Anónimo dijo...

Ahora estara en miami con muchos d mis actores cubanos favoritos d antanno......k pena no poder verla...sera un exito sin dudas¡!!!!!

Santi Gabilondo dijo...

me gusta tu síntesis, muy apuntada a lo filosófico