AGAMENÓN, ESQUILO



María Renée Batlle

ANÁLISIS DE AGAMENÓN

Basada en la Ilíada, que cuenta la guerra de Troya, se inicia la obra en un palacio: un vigía espera desde hace mucho tiempo noticias sobre la expedición de Agamenón a Troya. El coro interviene para darnos pistas sobre los acontecimientos más recientes.

Un heraldo anuncia la entrada de Agamenón, rey de Micenas y jefe de las fuerzas griegas en la guerra de Troya, quien entra a la ciudad. Agamenón era hijo de Atreo, y sufre la maldición hecha sobre su casa.

El rey entra en Argos acompañado por Casandra, quien es una esclava que le regaló el ejército. Clitemnestra, su esposa, se queja por la espera y tiene preparado un recibimiento que no es del gusto de Agamenón, sin embargo, este lo acepta.

Casandra tiene poderes proféticos y es hija del rey Príamo a quien Agamenón ganó en la guerra de Esparta contra Troya. Los presagios de la muerte de Agamenón se van volviendo más fuertes y explícitos. El coro va respondiendo a los presagios de este.

Todos se encuentran en el palacio cuando se escucha el grito de Agamenón: Egisto le da un golpe que lo sume en la inconciencia y Clitemnestra a su vez, le da otro golpe con su espada, que lo decapita. Clitemnestra sale a escena y aparecen los cadáveres de Agamenón y Casandra. El crimen y la venganza se han consumado. Clitemnestra se enorgullece de su acción y admite que es un meticuloso plan urdido anteriormente desde que Agamenón le dio muerte a su hija Ifigenia, en ofrenda al dios Zeus, antes de su partida a la guerra. La venganza también es de Agisto, primo de Agamenón y amante de Clitemnestra. Agisto expone sus razónes: Agamenón había hecho atrocidades con su padre Tiestes en el pasado.

Es una tragedia donde hay una influencia en toda la obra de lo divino. Se creía que el destino era ya un hecho inamovible e incapaz de cambiar. En toda la obra se vé cómo todos los personajes involucrados no pueden escaparse a su suerte, y a lo que ya está escrito en el linaje maldito. Es una obra de conquista, poder, ambición y guerras.

El dios para esta época era Zeus, quien era el autor de la justicia divina. A él se le ofrecían ritos y homenajes, como la muerte de la hija de Agamenón, un sacrificio por demás, inútil y perverso (desde el punto de vista de un dios que lo requiere)

Aquí todos los personajes se rigen a la voluntad divina sin cuestionamientos. Pareciera que de todas formas, el destino implacable les cobra factura y no hay forma de evadirlo y evitarlo. Por tanto, bajo esta concepción divina, no existe libre albedrío ni libertad.

La visión de la vida es trágica. El hombre llega a sus propios límites en la búsqueda de lo que busca: Clitemnestra, quien nunca logró perdonar a su marido por la muerte de su hija, termina ella misma castigándolo. Pareciera que nadie puede evitar este destino tan atroz. Casandra, la adivina, también es castigada por la mano asesina de Clitemnestra. Muere a la par de Agamenón y no puede evadir ─ni ella misma que es capaz de ver el destino─, del suyo propio.

Agamenón es un hombre con exceso de ambición. Acostumbrado a hacer su voluntad, a los placeres carnales, también es un gran líder. Logra ─no solo por medio de la fuerza física, sino por la astucia─ vencer al enemigo con el famoso Caballo de Troya. Sin embargo, a pesar de esos diez años de lucha, su final es infructuoso. Muere no en batalla, sino en manos de una mujer, su propia esposa. No deja de ser irónico.

El destino de los personajes es un destino común. Casandra vé el futuro y es capaz de hacerlo en comunión con todo el pueblo troyano.

Egisto, amante de Clitemnestra ─autor junto con esta de la muerte de Agamenón─, busca también la venganza. Hacía años atrás, su padre había muerto por órdenes de Agamenón. Pareciera que todos los personajes tienen sed de venganza, de sangre, como si prevaleciera la famosa ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente”.

4 comentarios:

Rossana dijo...

María Renée: Qué interesante esta página! Yo soy profesora de literatura y me parece muy buena idea hacer esto que has elaborado aquí...Entre nos...yo soy fanática de Casandra. Saludos.

Anónimo dijo...

Querida Ene:

Visité tu nuevo blog. Me parece impresionante. No creo que necesites contactos con nadie y tampoco que lo que está haciendo la gente que yo conozco dentro de la sección de Psiquiatría y Mass Media (así es el título de la sección) vaya muy en línea con lo que tú estás presentando aquí, ni que tenga la extraordinaria calidad artística que tu blog manifiesta.

Indudablemente, los escritores exitosos son aquellos que, por su entendimiento (ya por intuición, ya por formación) del espíritu humano pueden reflejar en sus obras sus dramas más representativos. Por eso la literatura y el teatro en particular ha interesado a muchos en el campo de la salud mental. Recordarás seguramente el uso del psicodrama, por ejemplo, para procesar experiencias y recuerdos traumáticos del pasado. O cómo Freud elabora su concepto del Complejo de Edipo, basado, como sabes, en la obra de Sófocles, Edipo Rey. Éste, hijo de Layo y Yocasta mata a su padre y se casa con su propia madre. En fin, creo que el tema es inagotable y apasionante. Estoy seguro de que tendrás una audiencia extraordinaria.

Seguiré con atención el desarrollo de tu blog y te daré mis comentarios. Te deseo éxitos en ambos proyectos.

Carlos

Anónimo dijo...

¡¡¡¡BIEN!!!
Luceta

Puntoaparte dijo...

La vida de la antigua Grecia veneraba la violencia, y las intrigas y las continuas guerras entre la Ciudades Estado no hacían más que avivar las brasas del odio y la venganza. Las obras de la época no son más que el reflejo de dicha realidad.
Aún así, teniendo en cuenta la sociedad contemporánea a Esquilo, la obra no está exenta de moralina: Quien por la espada vive por la espada muere.
Tragedia griega en estado puro.

 
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