CASA DE MUÑECAS, HENRIC IBSEN



MARÍA RENÉE BATLLE
LILLUSION

ARGUMENTO

Nora es la protagonista de la obra. Está casada con Torvaldo Helmer desde hace ocho años. Su marido es abogado y próximamente director de un banco. Tienen tres hijos. Nora y Helmer tienen felicidad conyugal aparente. Ella es alegre y juguetona. Su marido constantemente la nombra con nombres tales como “alondra” y “ardilla”. Cuando Krogstad aparece en el escenario, la felicidad de Nora parece evaporarse. En el pasado, Nora le había firmado un pagaré para recaudar una cantidad de dinero que usaría para combatir una enfermedad pasada de Helmer.

Ella en aquél entonces y sin darse cuenta de las graves repercusiones, falsifica la firma de su padre, quien se suponía sería el deudor. En el momento actual, Krogstad amenaza a Nora –valiéndose del pagaré que aún conserva- para presionarla a que convenza a su marido para que no lo sustituya en el trabajo del banco. Después de este episodio, Nora comienza a inquietarse y a volverse una mujer más seria y preocupada. Cristina, una amiga de la infancia de Nora, es confidente de Nora. Esta le cuenta a su amiga toda la verdad sobre su matrimonio, que en realidad ella se hace pasar por una tonta porque así le gusta a su marido. Le cuenta además que constantemente le pide dinero al marido porque necesita pagar una deuda que se originó cuando necesitaban irse de vacaciones a Italia por razones de salud de Torvaldo, que este préstamo lo consiguió ilegalmente y que por lo tanto debe mantenérselo oculto al marido o de lo contario, este se enojaría mucho.

Helmer se entera sobre la verdad de su esposa y la trata de muy mal modo, lo cual culmina con la huida de Nora de su casa. El la llama hipócrita, impostora, criminal, y no se da cuenta del error que está cometiendo. Nora despierta a otra realidad. Se da cuenta de que su marido nunca la ha amado por sí misma, y que le importa mucho más su vida perfecta, las apariencias. Decide irse para poder educarse a sí misma y encontrar su propia verdad. Cuando Helmer se da cuenta de los hechos, no logra ni con los mejores argumentos, disuadir a su esposa para quedarse.

COMENTARIOS PERSONALES

El personaje de Nora es el más interesante de analizar. Tiene dos facetas: su imagen infantil que es contínuamente estimulada por el comportamiento de su marido y la de mujer seria, madura, con carácter, que al final de la obra toma las riendas de su vida sin miramientos y sin temores.

Por ser Nora un personaje femenino, causó gran revuelo en la época en la que se escribió. En ese tiempo, salirse de los cánones sociales y lo que el marido dictara era considerado una afrenta. Se dice que por esta razón la obra tuvo tanta fama. El carácter de Helmer es el típico que imperaba en la sociedad machista de la época. Hombre que infantiliza el carácter de su esposa y que además la hace sentirse incapacitada para cualquier actividad que no fuera la crianza de los hijos.

Nora acepta por un tiempo este papel pasivo, creyendo que el amor de su marido es incondicional. Sólo al darse cuenta de tal mentira, ella es capaz de madurar de golpe y de cambiar su vida por la de una mujer adulta.

Siendo el nudo de la obra una situación típica de personajes (el prestamista, el mejor amigo de la familia, la mejor amiga de ella y el matrimonio protagonista), lo importante de “Casa de muñecas” sin embargo, se produce en el tercer acto cuando Helmer descubre que su esposa, falsificando la firma de su padre y engañándolo a él, había recurrido a un hombre despreciable para conseguir el dinero. Su reacción es de rechazo absoluto, ignorando los años de matrimonio, los hijos en común y la razón por la que su esposa pidió ese préstamo. Decide que él debe ante todo salvaguardar su honor, su nuevo y prestigioso puesto al frente de una empresa y que nadie debe enterarse de que su mujer es una delincuente, según él. Le prohíbe educar a sus hijos, pretende alejarse de ella para no mezclarse con su mala idea y restringirle todo lo que hasta ese momento los convertía en una pareja feliz.Es en ese momento cuando los acontecimientos dan un giro inesperado. Las pruebas del hecho delictivo de Nora desaparecen del mismo modo que llegaron, volviendo la actitud de Helmer a ser la de amantísimo esposo.

Pero Nora ya no quiere ocupar su puesto de alegre cónyuge. Se da cuenta de que su marido no iba a dar la cara por ella en ningún momento y eso le hace tomar la decisión de abandonarlo. Para una obra de finales del siglo XIX (se publicó en 1879) el hecho de que una mujer deje a su esposo e hijos porque no se siente bien tratada constituía un acto de rebeldía intolerable. El “portazo” de Nora, como así se ha considerado a lo largo de los años, significó una fuerte revolución para los tradicionales postulados europeos.

Para su estreno en Alemania, Ibsen tuvo que cambiar el final de la obra debido a las críticas y en muchos otros países incluso fue vetado el libreto. La polémica es de lo más actual aunque hoy nadie acusaría a Nora de atentar contra los fundamentos de la familia por su separación matrimonial. Ella se consideraba una mujer utilizada, anulada permanentemente por su marido y que se engañaba a sí misma para simular una casita de muñecas en la que interpretaba el papel que los hombres de su vida habían elegido para ella, primero su padre y luego su marido.

El hecho de abandonar a Helmer sólo significaba la necesidad de encontrar su verdadera identidad y su felicidad, algo que sin duda tenía que hacer en soledad. Su valiente arranque de sinceridad es aún hoy un ejemplo para muchas mujeres que no quieren a sus esposos pero no saben cómo decírselo o no se atreven a ello por miedo a las represalias sociales.

Muchas veces la solución está precisamente en desdramatizar la situación, en decirlo sin más, con el convencimiento de que , con el convencimiento de que se hace lo correcto y de que no se puede vivir una vida de mentira constantemente, tiñendo de alegría el vacío y la insatisfacción. No se puede obligar a querer; el amor, igual que el odio y la indiferencia, se gana con el tiempo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la lucha de la mujer por superarse, en este caso sacrifica a su esposo y SUS HIJOS, quienes no le pidieron venir al mundo, por encontrar su camino en la vida, una liberación femenina mal entendida. La potagonista madura de golpe en la obra y ve su vida vacía.

Luceta

RAMPAEL dijo...

Muy buenas tus aportaciones.
Te felicito sinceramente
Un abrazo
Rampael

Anónimo dijo...

¿Qué cambio supuso que su protagonista se rebelo contra la forma de ser impuesta a las mujeres burguesas?

rivase@adinet.com.uy dijo...

Es interesante ver el juego de parejas que son paralelas pero que van en sentido contrario: mientras se deshace la de Nora y Torvaldo, se va construyendo la de Krogstad y Cristina. Es como en la vida: mientras unos mejoran, se superan, otros en cambio decaen. Lo básico está en mirar la realidad y hacerle frente, como Nora, sin mentir ni mentirse.No creo que haya mucha "evolución" en Nora, sino más bien un descubrimiento de honduras de su alma y carácter que ni ella misma sospechaba.
Lindo para seguir charlando de esto- Daludos- Hugo

Anónimo dijo...

Muy buena la pagina!!Me sirvio para hacer un trabajo!!

 
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